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Fe en Tiempos Difíciles

Todos enfrentamos momentos donde la fe parece difícil. Donde las circunstancias gritan más fuerte que las promesas de Dios. Donde la distancia entre donde estamos y donde deseamos estar parece insalvable. En esos momentos, ¿qué hacemos con nuestra fe? La Biblia está llena de hombres y mujeres que enfrentaron exactamente esta situación. Abraham esperó 25 años por el hijo prometido. José pasó de ser esclavo a prisionero antes de llegar al palacio. Job perdió todo en un día. Pero en todos estos casos, hay un denominador común: no abandonaron su confianza en Dios. La fe bíblica no es la ausencia de dudas Muchos creyentes cometen el error de pensar que tener dudas significa tener poca fe. Pero el mismo Juan el Bautista, a quien Jesús llamó el mayor de los nacidos de mujer, envió mensajeros desde la prisión para preguntar: "¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?" (Mateo 11:3). Las dudas no descalifican tu fe. Son parte del proceso. La fe verdadera no es la certeza emocional de que todo saldrá bien. Es la decisión de confiar en el carácter de Dios incluso cuando las emociones dicen lo contrario. Como dijo Corrie Ten Boom: "No hay pozo tan profundo que el amor de Dios no sea más profundo todavía." Cómo fortalecer la fe en tiempos difíciles Primero, recuerda lo que Dios ya ha hecho. Los israelitas tenían las piedras del Jordán como recordatorio de cuando Dios abrió las aguas (Josué 4). ¿Cuáles son tus piedras memoriales? ¿Qué ha hecho Dios en tu pasado que te recuerda que puedes confiar en Él para el futuro? Segundo, alimenta tu fe con la Palabra. "La fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios" (Romanos 10:17). No hay atajo. La fe crece cuando nos sumergimos en las promesas de Dios y dejamos que esas verdades reemplacen las mentiras que el miedo intenta instalar en nuestras mentes. Tercero, rodéate de comunidad. La fe en solitario es vulnerable. Cuando tu fe flaquea, la fe de otros te sostiene. "Ayudaos los unos a los otros a llevar las cargas" (Gálatas 6:2). Eso es exactamente lo que una comunidad cristiana genuina hace. La prueba de la fe produce paciencia Santiago dice que "la prueba de vuestra fe produce paciencia" (Santiago 1:3). La fe no probada no sabe si es real. Es en los momentos difíciles donde descubrimos de qué está hecha nuestra confianza en Dios. Y muchas veces, es precisamente en esos momentos donde la fe crece de manera exponencial. No desperdicies tu tiempo difícil. No es el final de tu historia —es el capítulo donde el personaje se forma. Confía en el Autor. Él sabe lo que está haciendo.

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